Paternidad minimalista

Photo by Benjamin Manley on Unsplash

Durante los últimos 7 años he sido mamá.  Quizás no sea mucho tiempo, pero lo que he aprendido en estos últimos años ha sido más importante y valioso para mí que todo lo que aprendí en mis años de estudio en el colegio y la universidad. Ser madre me ha permitido crecer como persona no sólo en mi rol como “mamá”, sino también en mis otros roles que desempeño a diario: esposa, hija, hermana, maestra, amiga, vecina, empresaria, etc.

Debo aclarar que esto no ha sido fácil. La razón por la cual he aprendido tanto es porque este trabajo full-time me ha obligado a quebrar mi orgullo, mis creencias y hábitos. Ser mamá me ha llevado a sobrepasar mis límites físicos y emocionales una y otra vez. Si antes creía que era flexible, eficiente y organizada, me doy cuenta de que en realidad sólo era capaz de serlo en situaciones lo suficientemente cómodas para mí. Pero en medio del caos, el sueño, el agotamiento o dolor físico, es difícil mantener esos atributos de los que tan satisfecha estaba. 

Me he dado cuenta de que criar de manera respetuosa y amorosa cuando a uno se le crió con gritos y maltrato no es fácil. Tampoco podemos culpar a nuestros padres porque, tomando en cuenta su propia crianza, ellos hicieron lo mejor que pudieron. Pero ¿qué haces cuando tu programación interna te dice que grites y castigues cada vez que desobedecen? ¿Qué haces cuando realmente sientes que no puedes controlarte aún cuando sabes que no está bien?

Le hice esa pregunta a mi hermana mayor. Ella siempre ha sido mi modelo para casi todo aspecto de mi vida y ser madre no es la excepción. Ella fue mamá hace sólo 3 años pero siento que lo ha hecho mil veces mejor que yo. Sin desmerecer mis esfuerzos, siento que ella está mucho mejor preparada para criar de manera amorosa y respetuosa. Le pregunté entonces cómo hizo ella para poder resetear toda la crianza que tuvimos y actuar de manera tan paciente y contenedora con su hija. Me dijo que se instruyó mucho, pero mucho, y que el conocimiento realmente podía educar y cambiar a una persona. 

Pero ¿qué ocurría entonces conmigo? ¿por qué, si yo también había estado investigando y leyendo acerca de ser padres, no era capaz de retener los gritos y el enojo? ¿qué estaba haciendo mal?

Fue entonces cuando descubrí que sí había estado leyendo e investigando, pero siempre de manera apresurada, en mis ratos libre entre el estudio, trabajo y mi hogar. Había investigado, pero no de manera consistente. Por lo mismo, la mayoría de las veces no había podido aplicar con constancia los consejos o métodos de crianza que había estudiado. Tenía mi mente y tiempo tan llenos de otras cosas que no podía darle cabida al cambio en la crianza. 

Siempre quería mejorar en todo. Quería ser mejor esposa, mejor estudiante, más emprendedora, mejor amiga, mejor cocinera, más deportista y mejor madre, pero como quería hacerlo todo de inmediato, iba y pinneaba o me suscribía a cuanto material de apoyo pudiera existir en la web. Y sí, me han ayudado mucho en algunas cosas, pero no de la forma sólida que yo quisiera. En estos 7 años había mejorado un poquito aquí y otro poquito allá, pero no había generado el cambio necesario para formar un hogar donde mis hijos pudieran sentirse llenos de amor y aceptación.

Photo by Juliane Liebermann on Unsplash

¿Qué podemos hacer entonces? Tomarse esto de la paternidad en serio. Es un trabajo full-time que requerirá nuestros mejores esfuerzos y capacidades. ¿Por qué estamos tan dispuestos a tomar diplomados y estudiar carreras de 3 o 5 años para alcanzar un título y status profesional? Porque eso nos brinda las herramientas para desempeñarnos bien. ¿Por qué no hacer lo mismo con nuestra labor más importante?

No digo que nos inscribamos a una universidad para padres -aunque si existiera una de seguro habríamos varios inscritos- pero sí podemos adoptar un actitud profesional en nuestros intentos por mejorar como padres. Podemos decidir hoy que nuestra meta principal será alcanzar la mejor versión paternal de nosotros mismos, teniendo como base la perseverancia y esfuerzos diarios.

¿Cómo podemos mejorar en esto de ser padres de manera profesional? Es aquí donde el foco minimalista me ayudó enormemente. Dejé de leer cada post que Pinterest me sugería acerca de la crianza. Eliminé mis subscripciones a mails y cursos para luego reinscribirme sólo en las que realmente sentía que en este preciso momento podían ayudarme. Decidí dejar de consumir material de crianza de manera compulsiva y ansiosa. Comencé a centrar mis esfuerzos en un aspecto, sólo el más importante y relevante para ese preciso momento de mi vida. 

Deshazte de todo

El minimalismo, entre otras cosas, es quitar de tu vida todo lo que se interpone entre tú y lo que de verdad añade más valor y sentido a tu existencia en ese momento. Entonces, saqué de mi vida, mis tableros, mis apuntes y de mi mente todo el material de crianza que no se enfocaba a lo que necesitaba en esa etapa que estaba viviendo. Me quedé en blanco por unos días, observando a mis hijos y mi manera de tratarlos y percibirlos, analicé mis sentimientos y pensamientos hacia ellos y descubrí, que lo que más necesitaba en ese momento era enfocarme en las emociones.

Enfócate en un aspecto

Necesitaba ser capaz de validar y acoger sus emociones -y de paso las mías- y tuve la convicción de que si lo hacía, daría un gran paso hacia la mujer y madre que deseo ser -o “estar siendo” pues nunca alcanzaremos un punto perfecto-. Luego de encontrar la necesidad más importante en ese momento, es hora de enfocar toda tu energía a mejorar ese aspecto. Leí dos libros relacionados con la crianza/educación a partir de la validación de emociones. El primero lo leí de manera rápida, a modo de introducción y como una manera de reforzar mi deseo por enfocarme en las emociones. El segundo aún lo estudio de manera profunda, aplicando a mi ritmo el conocimiento que he ido adquiriendo. Incluso encontré unos cursos en video creados por la misma autora del segundo libro y compré sólo los que consideré más relevantes para mí en este momento. 

Organiza tu “plan de estudio”

¿Pero qué hago si tengo poco tiempo? ¿Cómo puedo incluir un plan de estudio dentro de la locura que es criar, trabajar, llevar un hogar y no morir en el intento? Creeme que se puede. Una vez que comiences a destinar un momento especial de tu día para hacerlo verás que no era una tarea tan imposible. Comienza apartando un tiempo razonable de tu día para dedicarte al estudio y al finalizar cada “sesión” escoge un pequeño aspecto a trabajar hasta tu próxima sesión. Si en esa clase leíste que es bueno validar las emociones de tus hijos sin negárselas ni haciéndolos sentir avergonados por ellas, quizás un aspecto a trabajar es que durante ese día te esfuerces sólo en tratar de consolarlos o calmar su rabia o miedo en vez de juzgarlos o decirles que dejen de llorar o gritar. 

Aplica un cambio a la vez

En mi caso, un día decidí dejar de decir “no llores” a mi hijos y, en cambio, acogerlos y contener su pena. Lo apliqué y de inmediato vi resultados positivos. Mi nivel de ansiedad al escucharlos gritar o llorar fue disminuyendo pues no sólo puse en práctica algo que alguien me contó que era bueno, fui yo misma la que decidí, con base en lo que había estudiado, que ese cambio valía el esfuerzo. A medida que avanzaban los días y yo seguía sumando pequeños aspectos a mejorar, fui sintiéndome más segura y capaz de ser una mejor mamá. Otro aspecto que trabajé durante la primera semana fue el reemplazar los gritos por susurros. Jamás creí que eso pudiera realmento funcionar, hasta que entendí el por qué. ¿Cómo entendí? Estudiando, instruyéndome y aplicando para luego descubrir que todo lo que había leído era cierto.

No abandones el curso hasta “terminarlo”

Es cierto, nunca dejaremos de mejorar como padres y, por lo mismo, nunca terminaremos realmente “el curso”. Pero sí puedes tener una visión más o menos clara de lo que quieres lograr con este “plan de estudios”. Si como yo, deseas ser una madre que valida y valora las emociones de sus hijos, entonces escribe en alguna parte todo lo que deseas lograr y planifica tu “curriculum” de manera que alcances el perfil paternal que esperas. Tómatelo con seriedad, ser madres o padres es la labor más valiosa que tendremos en esta vida y vale la pena el esfuerzo.

Photo by Xavier Mouton Photographie on Unsplash

Elimina todos los distractores que no te permitan enfocarte en lo más importante. Descubre tu aspecto a mejorar más significativo. Organízate para dedicar un momento de tu día a aprender y buscar aspectos por mejorar. Escoge un cambio a aplicar ese día y sigue así hasta graduarte. Sé que lo conseguirás porque a todo lo que dedicamos energía y esfuerzo, da buenos frutos. No dudes es escribirme si necesitas ayuda, apoyo o simplemente desahogarte en el proceso. Somos muchos en este camino, y es preciso que nos apoyemos. Éxito!

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