Nuestra propia “Packing party”

¿Sientes que el desorden y los cachureos te agobian e impiden que puedas sentirte a gusto en tu hogar? ¿Te han dado ganas alguna vez de conseguir una especie de aspiradora que se llevara todo el caos de tu casa y dejara solo lo que realmente usas o tiene significado especial para ti? ¿Qué tal si realmente existe una forma…aunque no tan mágica y fácil como la de la aspiradora, pero igual de efectiva? Lo que quizás necesitas hacer es una “Packing Party” en tu casa!

“Packing Party” es un término que conocí hace unos dos meses en el blog TheMinimalists y me pareció una idea genial para aplicarla a mi hogar. Básicamente lo que tienes que hacer es embalar todo tal como si te fueras a mudar y durante las próximas 3 semanas sólo desempacar lo que necesitas usar. ¿Suena loco? Sí. ¿Un poco extremo? Bastante. Pero vale totalmente la pena. De todas formas la idea es hacerlo interesante, por algo se llama Packing Party! Puedes invitar a un par de buenos amigos de confianza -porque si no, pensarás que estás loc@- o si tus hijos no son tan pequeños lo pueden hacer en conjunto como familia. Pongan música, coman algo rico y disfruten el proceso!

Apenas lo leí se lo comenté a mi esposo y él estuvo de acuerdo desde el principio. Seguramente estaba igual de cansado que yo de tener que dedicar tanto tiempo a ordenar cosas que en realidad ni siquiera nos hacían felices. La mayoría de los juguetes, libretitas, recuerdos “sentimentales”, libros -sí, libros también- estaban ahí…acumulando polvo o llenando el piso cada 10 minutos gracias a mis pequeñas caóticas hijas. Había hermosos sábados libres que, por desgracia, los pasábamos ordenando y limpiando, como si eso fuera una súper entretenida manera de disfrutar como familia. No me malinterpreten, nos gusta mantener nuestra casa en orden y lo hacemos juntos, pero ya no nos toma un sábado de relajo. Ni siquiera nos tomamos una hora! La clave está en poseer menos cosas y más hábitos. Pero sigamos con la “Packing Party”.

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Packing party con niños pequeños

Claramente este proceso es más fácil cuando no tienes hijos o cuando al menos ellos tienen unos 8 años o más. Pero cuando tienes 3 pequeños de 6, 3 y sólo meses…las cosas se complican un poco. Así que, sin saberlo porque aún no descubría el método KonMari -gracias Netflix!- nos dedicamos por unos días a empacar por categorías. Primero empezamos con la ropa. Esto lo inicié yo y luego mis hijas y esposo me ayudaron con la organización. Traje toda la ropa -toooooda- al living y la puse en bolsas/cajas/canastas y las dejamos en el lavadero. Luego, durante los días siguientes, fuimos sacando sólo lo que realmente nos gustaba o necesitábamos usar. Ya al segundo día descubrí que podíamos vivir perfectamente con sólo 25 ítems cada uno…así que, en paralelo con la Packing Party inicié nuestro plan de closet minimalista 525.

Luego seguimos con los libros. Pusimos todos los libros en cajas, 3 grandes y pesadas cajas. Dos para los que definitivamente no íbamos a conservar y la otra para los que queríamos mantener o aún no nos sentíamos seguros de qué hacer con ellos. Amo los libros, y por años los había estado acarreando de mudanza en mudanza…hasta que comprendí que es mejor que estén con alguien que los lea en ese momento, antes de estar de adorno en mis estantes. No es que haya dejado de leer -bueno, definitivamente leo menos libros que hace unos años- pero acumular libros como figuritas de colección no te hace un mejor lector. Leer, con conciencia, disfrutando o aprendiendo de cada palabra, eso te hace un lector. Así que planeo suscribirme a alguna biblioteca de mi ciudad y así tener acceso a los libros que desee, sin tener que ir acumulándolos en mi casa.

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Luego tomamos todos los juguetes, y en esto las niñas ayudaron mucho, los guardamos en cajas y los dejamos fuera del alcance de los niños. No, no fue crueldad, sólo queríamos descubrir qué realmente disfrutaban usar, o al menos recordaban. Te darás cuenta que la mayoría de los juguetes ni los recuerdan. Nuestro plan era seguir así durante la semana hasta hacerlo con todas las cosas. Sé que lo ideal es hacerlo de una tirada, pero con niños pequeños y ningún pariente cerca que los cuide…era realmente difícil. No es llegar y pedirle a algún amigo que te cuide a tus hijos un día entero para que “juegues” a la mudanza…que es lo que probablemente pensarás que estás haciendo.

Un giro favorablemente inesperado

Ese era nuestro plan hasta que pasó algo inesperado. La casa que estábamos arrendando se puso en venta y tendríamos que irnos en unos meses más cuando alguien la comprara. Entonces teníamos dos opciones como familia: esperar a ese momento o, ya que estábamos en esto de empacar, mudarnos a fin de mes a otro lugar. Optamos por la segunda. Las cosas se dieron y encontramos un departamento pequeño -en comparación con la otra casa, porque tan pequeño no es- así que nuestra “Packing party” se puso más en serio. Al menos ahora teníamos la excusa para pedirle a algunos amigos que nos ayudaran con los niños, así que en dos días terminamos de embalar todo.

Nos tomó otro par de días en escoger que nos llevaríamos al departamento, que donaríamos, que debía ser desechado y qué podríamos regalarle a alguien que realmente lo necesitara. Fue así como di con Travieso, una tienda de ropa de segunda mano aquí en Santiago de Chile que no sólo vende, también dona ropa de calidad y recicla la ropa más gastada. Lo bueno, es que pude intercambiar ropa que ya no necesitaban mis hijas por otra que sí necesitaban ahora que justo cambiamos de estación. La ropa de adultos y varios muebles que no nos cabían en el departamento la donamos a unas familias de inmigrantes que conocemos. Lo cuento solo para que veas que hay opciones para tus cosas más allá de botarlas a la basura. Puedes también donarlo a una persona o institución que venda o regale objetos usados. Con internet, es fácil encontrar una solución ecológica para la mayoría de las cosas que no usarás.

Mudarnos de verdad facilitó el proceso de empacar todo, pero eso no significa que no pueda hacerse sin la presión de cambiarse de casa. Nuestro plan antes de saber que nos mudaríamos iba muy bien. Lo que tienes que hacer es fijar un plan que se adapte a tu realidad. Mientras más rápido y de una vez puedas hacerlo, mejor, pero si no puedes hacerlo, quizás ir por categorías, una o dos al día, puede funcionar.

Las vitales 3 semanas después

Es importante que después de la masiva tarea de empacar todo, seas fiel al propósito de las 3 semanas que siguen. Sólo saca de su caja -bolsa, canasta o lo que sea- lo que realmente vayas a usar. El resto déjalo escondido. Como nosotros tuvimos que efectivamente mudarnos, sólo pude traerme un par de cajas sin abrir para ver si en estas 3 semanas usaría algo de eso. Ya pasó un mes…y han sido muy pocas las cosas que he necesitado sacar. El resto, ni siquiera lo he extrañado.

Ni siquiera hemos sacado aún todos los juguetes que trajimos, y eso que ya habíamos regalado muchos de ellos antes de venirnos acá. Lo que quiero decir con esto es que no sólo es posible vivir con menos, sino que es tremendamente necesario y liberador. Llevamos un mes en el departamento y en ningún momento me he sentido agobiada ni cansada de ordenar. Mis hijos no se han aburrido, aún cuando en comparación con antes tienen muchos menos juguetes. No he necesitado nada de lo que ya desechamos. Ni siquiera hemos instalado el televisor! Hemos visto alguna que otra película, pero desde el computador pues es poco el tiempo que pasamos frente a la pantalla.

Packing Party: Unpack a Simpler Life

“Desempacar una vida más simple”, esa es la promesa que nos hace Ryan Nicodemus en el ensayo donde relata su Packing Party y, ¿saben qué?, es totalmente cierto. Aún nos falta organizar algunas cosas, como nuestros artículos de arte y las cajas que aún permanecen cerradas con cosas variadas que probablemente eliminaremos. Pero aún así, y con 3 niños pequeños, nuestros días en el departamento han sido mucho menos caóticos y estresantes que en la gran casa que arrendábamos antes. Mi niños juegan más, pero es tan fácil y poco lo que hay que ordenar, que lo hacemos justo después de terminar de jugar. Lavamos y guardamos los platos juntos, me ayudan a lavar y doblar la ropa y nada de esto nos agobia, pues no es algo que nos tome horas hacer. La vida es realmente más simple después de la “Packing Party”.

Y tú, ¿te animas a desempacar una vida más simple para ti y tu familia?

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