Acerca de nosotros

¿Quiénes somos?

Iniciamos nuestra propia historia en 2011, cuando dos súper enamorados y entusiastas Romina&Joaquín dejaron de ser sólo los mejores amigos para casarse y formar un hogar. Han pasado ya 7 años y debo decir que no ha sido fácil…pero ¿quién dijo que las cosas hermosas debían ser fáciles?

Luego de unos meses de matrimonio decidimos tener un hijo y fue la mejor decisión que hemos tomado. En 2012, con la bella primavera asomándose, nació nuestra pequeña Natalia. Siempre hemos admirado y agradecido su carácter lleno de amor y confianza hacia sus padres. A ella le tocó vivir nuestros años más difíciles y atareados como dos padres que estudiaban,  trabajaban y vivían con un presupuesto por debajo de lo que podemos llamar “ajustado”. Sin embargo, siempre…y debo repetirlo, SIEMPRE hemos contado con su apoyo entusiasta y su capacidad de disfrutar con lo simple y hermoso que hay en un hogar.

Tres años después, con Joaquín recién titulado y yo con aún un año de estudios por delante, decidimos tener a nuestra segunda bendición: Emilia. Ella llegó al final de la primavera y desde el principio nos ha enseñado a ser más fuertes y resilientes. Tiene un carácter decidido, perseverante y sumamente curioso, curiosidad que a veces la lleva a crear los más increíbles -y a veces un poquito estresantes- experimentos y travesuras. Fan número 1 de su hermana mayor disfruta su compañía aún cuando no siempre se pongan de acuerdo.

Por último -o eso creemos- en el verano del 2018 llegó a nuestras vidas el pequeño y siempre feliz Lucas, quién es tan risueño que sospechamos que sus mejillas gorditas están formadas de unos fibrosos y gruesos músculos. Es paciente y juguetón con sus hermanitas, como si supiera que es el tercero y no le queda otra que aguantar todas sus locuras. Si hay alguien que nos ha enseñado a reír más seguido…es nuestro Lucas.

¿Qué disfrutamos?

Como familia nos encanta escuchar música, ver películas o series, cocinar y comer juntos, nadar y jugar con agua -en realidad esto sólo nos gusta a mí y a los niños, pero papá siempre nos apoya- y hace poco descubrimos que nos gusta mucho acampar y vivir más en contacto con la naturaleza.

¿Qué nos aporta el minimalismo?

Nos gusta reflexionar. No siempre lo hacemos juntos, pero durante el día pensamos en las cosas que hacemos y lo que nos decimos el uno al otro. Eso nos ha permitido flexibilizar nuestros puntos de vista, ponernos en el lugar del otro y, en resumidas cuentas, formar un hogar que nos permita crecer, madurar y disfrutar a todos.

Por esa razón, llegamos a un punto de nuestras vidas en que 3 hijos, homeschooling, iglesia, trabajos y compromisos con familiares y amigos comenzaban a generar días llenos de caos y estrés. Ya no había tiempo para hacer lo que nos gustaba salvo en ocasiones muy poco frecuentes. Llevábamos un estilo de vida muy activo y lleno pero, paradójicamente, no nos “llenaba”. Por suerte, nuestro carácter reflexivo nos llevó a considerar opciones de vida más simples, y fue así como dimos con el minimalismo.

La primera vez que topé con él fue gracias al documental de Joshua y Ryan “Minimalism” en Netflix. Fue toda una revelación. La mayoría de los valores que promueve este pensamiento ya los compartíamos…o al menos eso creía. Pero definitivamente estábamos de acuerdo con ellos. La revelación fue más en poder visualizar cómo otros llevaban estos valores a la vida diaria de diversas formas, pero siempre con el objetivo de simplificar y reducir lo superfluo, a fin de dar cabida a todo lo que más te llena y hace feliz en esta vida.

Gracias a este modo de ver la vida, de organizar las cosas, gastos, los hábitos y prioridades, hemos ido recuperando el gusto por las cosas simples pero edificantes. Además, nuestra casa luce y se siente más ordenada, despejada y lista para crear, divertirse, compartir y acoger. Los compromisos ya no nos agobian tanto pues sólo decimos que sí a los que puedan ser de real ayuda y aporte para alguien más o para nuestra familia. Perdemos menos tiempo ordenando y limpiando, pero cuando nos toca hacerlo, es sencillo pues ya lo vemos como parte pequeña pero vital de la rutina diaria.

Hemos descubierto que eliminar cosas -donar, vender o desechar- nos ha entregado más libertad y ganas de vivir más experiencias con nuestros seres queridos. Formar hábitos nos ha permitido ordenar nuestra vida y hace que la rutina diaria sea más fácil y llevadera para todos en nuestro hogar. Cosas como lavar los platos u ordenar la ropa es parte de nuestras actividades diarias y, como tal, lo hacemos en forma cooperativa, rápido, animados y entendiendo el propósito.

¿Por qué decidimos escribir un blog?

Nos gusta escribir. Joaquín y yo escribimos varias historias y relatos durante nuestra juventud. Sin embargo, nunca fuimos constantes en llevar un registro personal. Reflexionamos bastante, pero no lo llevamos por escrito. Siento que esto puede ayudarnos a ser aún más conscientes de nuestros pensamientos y procesos de cambio.

Pero ¿por qué un blog y no una libretita personal? Escribir un blog nos permite compartir nuestra vivencias con las demás personas. No somos muy extrovertidos, pero sí nos gusta generar lazos y ayudar siempre que sea posible. Nos agrada escuchar a otros y lo que opinan. Además, si algo nos ha sido de tanta ayuda como el comenzar a minimalizarnos, por qué no compartir nuestra experiencia con otras personas o familias que busquen una vida con más sentido y dicha en un mundo lleno de distracciones pasajeras, acumulables y carentes de propósito.

Así que aquí estamos, casi al inicio de nuestro viaje, llenos de entusiasmo por contarte cómo es esto de ser una familia minimalista. Esperamos ser un aporte y ayudar a más personas a vivir más felices con menos cosas y distracciones. Lee, busca inspiración y minimalízate!